En un desierto naranja amanecí
Sin explicación aparente
Y recordé a todos mirando a lo alto
Alabando al sol
Autómatas del engaño
Un pequeño lagarto se fue dejando sus huellas
Limpió el polvo de mis ojos con el movimiento de su cola
Quizás sólo eras un cactus
Borracho de humedad tras el invierno
Guardé las distancias
Para no herir a nadie
Estar solo
No es sentirse solo
1 comentario:
Tempus fugit.
El tiempo es el obsequio divino que se nos ofrece en la vida, con él debemos de plantearnos numerosas decisiones que nos marcarán el resto de la historia. Durante el transcurso pensamos qué hacer, cómo ser más felices, temiendo que cuando llegue el final nos arrepintamos de algo. Pero bien sabe el sabio, que nunca el tiempo es perdido para aquél que sabe aprender de los errores y atreverse con todo. Lo único que tiene que estar presente es nuestra voluntad de vivir: no rendirnos nunca para que el viaje sea largo.
Muchas veces, nos habrá pasado que por timidez o estupidez, no hayamos dado ciertos pasos con la persona que nos gustaría, y que por culpa de este bloqueo nunca sabremos qué hubiese sido. Soñando con el efecto mariposa, encerrados en nuestra habitación, observamos un reloj que con anhelo deseamos que pasen las horas, una ventana que cambia fugaz de día a noche y un par de libros esperando para estudiar. Lo bueno es efímero y pasa igual de rápido que una estrella fugaz, mientras que lo malo se hace arrastrar y notar cada segundo. No puede existir un equilibrio en nuestro tiempo porque entonces no sabríamos apreciar las cosas, por eso, debemos de aceptar los momentos de la vida.
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