jueves, 3 de julio de 2008

Desierto

En un desierto naranja amanecí

Sin explicación aparente



Y recordé a todos mirando a lo alto

Alabando al sol

Autómatas del engaño


Un pequeño lagarto se fue dejando sus huellas

Limpió el polvo de mis ojos con el movimiento de su cola


Quizás sólo eras un cactus

Borracho de humedad tras el invierno


Guardé las distancias

Para no herir a nadie


Estar solo

No es sentirse solo


1 comentario:

Lady Butterfly dijo...

Tempus fugit.
El tiempo es el obsequio divino que se nos ofrece en la vida, con él debemos de plantearnos numerosas decisiones que nos marcarán el resto de la historia. Durante el transcurso pensamos qué hacer, cómo ser más felices, temiendo que cuando llegue el final nos arrepintamos de algo. Pero bien sabe el sabio, que nunca el tiempo es perdido para aquél que sabe aprender de los errores y atreverse con todo. Lo único que tiene que estar presente es nuestra voluntad de vivir: no rendirnos nunca para que el viaje sea largo.
Muchas veces, nos habrá pasado que por timidez o estupidez, no hayamos dado ciertos pasos con la persona que nos gustaría, y que por culpa de este bloqueo nunca sabremos qué hubiese sido. Soñando con el efecto mariposa, encerrados en nuestra habitación, observamos un reloj que con anhelo deseamos que pasen las horas, una ventana que cambia fugaz de día a noche y un par de libros esperando para estudiar. Lo bueno es efímero y pasa igual de rápido que una estrella fugaz, mientras que lo malo se hace arrastrar y notar cada segundo. No puede existir un equilibrio en nuestro tiempo porque entonces no sabríamos apreciar las cosas, por eso, debemos de aceptar los momentos de la vida.