Me duele este no doler
Duele no sentir dolor
A veces se necesita
Tras el descenso llegará la subida
Tras los Alpes, los Pirineos
El corazón acelerando
La mente dormida
¿Sigues ahí?
Anoche te miré
De reojo
Pedí clemencia
A veces la soledad te aplasta y te hace olvidar los tiempos mejores
En que querías estar tranquilo
Sólo
Disfrutar de ti mismo
Ser egoísta
Pero siempre está ahí
Y vuelve
Con fuerza
Y la tristeza guardada en el cajón te grita
Y abres
y abres
en la noche despiertas
los pies fríos
miras arriba y te ves en un pozo
oscuro
las noticias no dicen nada bueno
ni nuevo
al fin siento dolor
mi pecho resuena cada poco
cada menos de un segundo
el oído también se centra en sí
olvida lo que hay fuera
habrá una luz al final del túnel
habrá una oscuridad al final de la luz
la tierra, aún así, sigue fértil
algo crecerá para alimentarte
alguien preguntará tu nombre
alguien te mirará a los ojos
y sentirás que ya tienes casa
y que no te dejarán volver sólo a ella
1 comentario:
Que me dijo Marta que te quejabas de que nadie comentaba en tu blog, así que para que se te pase el mal trago te comento.
Me ha gustado este poema, me ercuerda a uno que escribí yo también sobre la soledad, y es que es cierto, nunca sabes cuando te hará falta, y la de veces que nos hemos lamentado por estar con ella...
Enga, unos abrazos para todos.
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