martes, 4 de marzo de 2008

Oscuridad al final de la luz

Me duele este no doler

Duele no sentir dolor


A veces se necesita


Tras el descenso llegará la subida

Tras los Alpes, los Pirineos


El corazón acelerando

La mente dormida

¿Sigues ahí?


Anoche te miré

De reojo

Pedí clemencia

A veces la soledad te aplasta y te hace olvidar los tiempos mejores


En que querías estar tranquilo

Sólo

Disfrutar de ti mismo

Ser egoísta


Pero siempre está ahí

Y vuelve

Con fuerza


Y la tristeza guardada en el cajón te grita

Y abres

y abres


en la noche despiertas

los pies fríos

miras arriba y te ves en un pozo

oscuro


las noticias no dicen nada bueno

ni nuevo


al fin siento dolor

mi pecho resuena cada poco

cada menos de un segundo

el oído también se centra en sí


olvida lo que hay fuera

habrá una luz al final del túnel

habrá una oscuridad al final de la luz


la tierra, aún así, sigue fértil

algo crecerá para alimentarte


alguien preguntará tu nombre

alguien te mirará a los ojos

y sentirás que ya tienes casa

y que no te dejarán volver sólo a ella

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que me dijo Marta que te quejabas de que nadie comentaba en tu blog, así que para que se te pase el mal trago te comento.
Me ha gustado este poema, me ercuerda a uno que escribí yo también sobre la soledad, y es que es cierto, nunca sabes cuando te hará falta, y la de veces que nos hemos lamentado por estar con ella...
Enga, unos abrazos para todos.