
"Hay que elegir un camino", dicen.
Arrojados y sin brújula.
Tiraré la moneda al aire.
Aceptaré mi destino.
viernes, 30 de noviembre de 2007
Direcciones
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miércoles, 28 de noviembre de 2007
Celebraciones de fracasos
Celebraciones de fracasos
Risas ante el engaño
Alguien luchó
Suponemos que en serio
Ni siquiera un film
ni siquiera una decente historia
celebraciones de una gran derrota
silbar la tristeza
la ocasión perdida
y un eco vacío de voces
decibelios para nada
ya nadie se volverá a unir
ni siquiera un film
sopla el viento
y llora el cielo
ni tan siquiera una fábula
ni moraleja
celebraciones de fracasos
y se agitan banderas que no dicen nada
y nacen flores que no huelen
y se habla
con un falso orgullo
pero nadie escucha
canciones mudas
vencedores sin medalla
muchas sombras
cuando el cielo llora
y se celebra el fin.
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lunes, 26 de noviembre de 2007
Escalera a ninguna parte

El sol ofrece una salida de emergencia.
Como el viaje... a ninguna parte.
P.D.: Dedicado a Fernán Gómez, si se me permite la osadía. Espero que a él le lleve a un buen lugar. Libertario.
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viernes, 23 de noviembre de 2007
No me lo esperaba
No te esperaba tan cerca
Aquí, tan cerca
Sintiendo tu aliento
Y miré al techo
Y resoplé
No te esperaba tan cerca
Y mi corazón quizás
Porque andaba contento
Podría viajar
Está cerca
A un lugar seguro
Una isla se mueve
Suave
Despacio
Aproximándose
No te esperaba tan cerca
Aquí, tan cerca
Yo que siempre estuve allí, detrás
Una vez más
Queriendo pensar en causas y efectos
Adelantando un futuro que nunca existe
Dónde está
Ya no lo es
No lo esperaba
Pero son las cosas que no esperas las que suceden
No intentes pensar
Ver en tu cabeza lo que quieres que pase
Hiciste mal
Son las cosas que no viste las que se aparecen ante ti
Sin preguntarte
Entonces ya lo son
Espérame si de verdad me quieres
Yo no lo esperaba
No me lo esperaba
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jueves, 22 de noviembre de 2007
Cubismo natural

Antes de Picasso, Braque o Juan Gris hubo rocas con voluntad de ser artistas.
¿Dónde está la cuarta dimensión? En este caso me temo que no será el movimiento.
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martes, 20 de noviembre de 2007
Escribe y olvida
A veces no se puede decir que no.
Sobre todo si hay una sonrisa perfecta detrás.
De estas que brillan, si. De verdad.
Y qué sé yo.
qué puedo decir.
Escribe y olvida. Lee y recuerda.
Suelta lastre y alza el vuelo.
Conténtate con todo.
No te conformes con nada.
Parte el pan y comparte.
Habla con desconocidos.
Y no te fíes de nadie.
Escucha canciones muy bajito.
Siente los ritmos.
Olvídate del ruido.
Duerme y amanece sonriente, sin más.
Algún sueño sería bueno.
No te pases con las especias.
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lunes, 19 de noviembre de 2007
Duros pensamientos

Apoyaré mi pesada cabeza para pensar qué hice mal.
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viernes, 16 de noviembre de 2007
En un pequeño mundo
Verse reflejado en un pequeño mundo, con vida propia. Creando deformaciones. Perfecto, brillante.
Escribir en una pizarra. Mostrarla al mundo. El ejercicio estaba bien hecho.
Un positivo.
Se me cayó una pinza. Se me fue.
Y la ropa no se secaba.
Y la neurona no despertaba.
Mueren, mueren, mueren.
Cada vez son menos.
Muerte digna.
Héroes del ciber-espacio.
Caía una nieve cálida.
Cuando la tocabas te hacía reir.
Saltabas, jugabas.
Cosquillas.
Pero un niño mientras la miraba indiferente tras su paraguas.
Ya no hay realidad.
Cavernas.
Luces-sombras.
Hombrecillos de brazos y piernas largas corretean.
Nieve caliente sobre pinzas, esperando a secarse, mecida por el viento.
Esquí en bañador.
Playa con guantes.
Olas de hielo.
Derritiéndose.
Y tú miras desde el sótano. Como la gente pasa despreocupada.
Pero tú no estás tranquilo.
No puedes centrar tu atención.
Sigues siendo un niño. Un triste niño con miedos.
Te enseñaron mal. Te enseñaron a ser pequeño, y se equivocaron.
Has crecido, y ahora puedes imaginar cosas.
Ahora puedes jugar y tener deseos.
Ahora eres cruel, lloras y nunca mientes.
Hablas con viejos borrachos.
Tienes miedo a lo oscuro.
Huyes de las niñas.
Arañas y duele.
Escarbas en la arena.
Esconde tus secretos.
En un pequeño mundo las cosas son fáciles de encontrar.
Y no necesitas más.
Nunca conociste otra cosa.
Y el sol se pone y nace muchas veces.
Si saltas te caes.
Y si andas rápido el tiempo no pasa.
En un mundo tan pequeño sólo tengo hueco para ti.
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martes, 13 de noviembre de 2007
Todo fluye

Ya lo dijo un filósofo hace mucho tiempo (Heráclito "el oscuro", concretamente, para los amigos interesados)
Nada permanece
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lunes, 12 de noviembre de 2007
Sí a todo
Me gustaría decirte sí.
Me gustaría decirte sí a todo.
Como un autómata. Como un antiguo soñador ante la pantalla de ordenador. Aún hay esperanza.
Sí a todo.
Hoy cogeré el teléfono.
Hoy te llamaré.
Hoy te esperaré.
Te soñaré.
Hoy ha cambiado mi suerte.
Sí a todo.
Yes
Enter
Una peliculita se va adelantando a mí en mi cabeza.
Qué pasaría si…
Si me cruzara contigo
Si me dijeras que sí.
Al fin.
Hoy ha salido el sol.
He levantado la cabeza.
Lo mejor que pueda puede ser suficiente.
Hoy he dado un salto.
Me he dejado llevar.
Rabiosamente predecible.
Sí a todo.
Hoy me cruzaré contigo.
Hoy me vas a llevar.
Abre la boca, di lo que quieras.
Sólo tengo una respuesta para ti.
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Atardece en Granada

Atardece.
El sol pinta de rojo los montes antes de despedirse un día más. Los cipreses crean sombras interminables que se pierden por el valle, por el Darro, siempre fiel. Baja la brisa de la montaña, se hiela el desierto, arde el bosque.
La tierra está dura de arte, y de sangre. Murallas, puentes, puertas. Alguien grita, alguien llora, todos ríen.
La noche cae.
Resuenan guitarras.
Arriba el Veleta te mira, la nieve será plata esta madrugada.
Una cueva te resguardará.
Dicen que no hay pena más grande que ser ciego en Granada.
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lunes, 5 de noviembre de 2007
A veces está silencioso
A veces está silencioso. Inexplicablemente. Entras en el vagón del metro y de repente todo parece paralizado. Está lleno de gente pero no se oye nada. Por momentos crees que tus oídos dejaron de funcionar. O te crees inmerso en una de esas extrañas pesadillas. Pero no, es la verdad, no se oye nada, bueno casi nada. El vagón está lleno, pero nadie habla. Un susurro parece recorrer tímidamente entonces los asientos desde una punta a otra, pero se pierde débil poco a poco en la hipnotizadora largura del “comboio”. Sólo chirridos metálicos, velocidad, un cierto vaivén y…por fin la impersonal voz que anuncia la próxima estación.
Al fin se ve la luz, la estación, el freno en acción, las puertas se abren. Ahora puedes respirar, sí. Vuelves a oir el ruido de la multitud, el bullicio intrascendente de la ciudad en movimiento bajo tierra. Gente que corre, pero tú no sabes a dónde. Trajes y corbatas y ciegos pidiendo. Gente que se cruza sin parar, que se atropella, que se disculpa, que se mira fugazmente, que dirige una sonrisa tímida al prójimo. Caras perdidas, cansancio, rutina. Días que se repiten, minutos de viaje que dejaron de ser únicos hace mucho tiempo. Mismos pasos, mismas paradas, mismas esperas. Siempre con la esperanza de encontrar a alguien, saludarle, intentar remontar la corriente, luchar contra la marea. Alcanzar la orilla y tomar un café tranquilo, sin prisas, disfrutando secretamente de los segundos que se consumen.
Nadie habla. Lo aceptan. Lo aceptaron ya hace tiempo.
Cabezas llenas de pensamientos; otras vacías. Cada uno tiene sus motivos. Alegres, tristes. Cada uno busca su reflejo en el cristal ayudado por la oscuridad del túnel, se autorreafirma, sí estoy aquí, soy real. Al menos eso debería significar esa sombra al otro lado del cristal.
Sí, aunque a veces, inexplicablemente, está silencioso. Y el tren parece volar, y la oscuridad alrededor la nada, y el reloj que no corre, y el aire no huele. La irrealidad se apodera de ti. ¿Adónde iba?
Ibas a algún sitio, y seguramente por algún motivo. Lo olvidaste. No tiene mayor importancia. Te sientes liberado, sabías que te equivocabas de destino. O al menos tenías tus dudas.
A veces está silencioso. Y la gente no habla porque tiene miedo, miedo del otro, miedo de sí mismo, miedo de la oscuridad que le rodea y miedo de la artificial luz blanca que le deslumbra allá dentro. ¿A dónde me llevan? ¿Será esto la muerte?
A veces el reflejo del cristal se desvanece. Y ya no sabes si estás donde crees estar. Y tu móvil no tiene cobertura. Se olvidaron de ti, chico.
Te empieza a faltar el oxígeno. Te aceleras. La ansiedad te devora. Gritas y pides salir.
Vuelves en ti. La gente ni siquiera te mira. Están tranquilos, apenas se mueven. Son autómatas, no deciden.
No decidas por ellos. No les juzgues.
Acabas de recordar donde ibas. Una gran masa te absorbe. Subes y bajas escaleras. Resoplas. Recuerdas Metrópolis. Oyes conversaciones sin sentido. Idiomas que no son el tuyo. Risas nerviosas. Lágrimas invisibles.
Si cierras los ojos debes estar seguro de que las cosas siguen ahí.
Si cierras los ojos tu realidad desaparece. Si todos los cerramos a la vez la realidad desaparece. Menos mal que siempre hay algún sonámbulo. Menos mal que no anochece a la misma hora en todos los lugares. Menos mal que nada es real.
A veces está silencioso, sin sentido. Entonces tratas de romper el silencio, pero al abrir la boca te das cuenta de que ya no tienes voz.
Demasiado tarde.
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