Creé, no sé cómo, algunos muebles para mi nueva casa con grietas. El suelo tenía una ligera pendiente y si te dejabas llevar siempre terminabas contra la misma pared. A veces había pequeñas sacudidas… y poco a poco me daba la sensación de que la casa se hundía centímetro a centímetro. Y se aparecía ante mí una nueva grieta, y yo me quedaba sentado preguntándome, ¿estaba ya? ¿Estaré paranoico? ¿Será este año cuando definitivamente se abre la tierra?
Ya lo avisarán en las noticias.
Imaginé, mientras, una extraña red que recorría todo el mundo, sólo visible con una de aquellas luces florescentes. Me sorprendió que hubiera tanta seguridad. ¿Era necesaria? Pero me quedó claro: ya nadie podrá saltar tan alto y escapar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario