lunes, 23 de junio de 2008

Edinburgh


Aún recuerdo a aquel borracho gritándome: ¡la ciudad más romántica del mundo! (con toda la delicadeza - y acento- que pueda tener un escocés en ese estado)

No sé si el alcohol decía aquella noche la verdad en su boca, pero ahora que el verano extremeño vuelve a aplastarme echo de menos tardes mejores, con un bendito calor de 25 grados.
Contemplar el old town desde aquella roca...

1 comentario:

Anónimo dijo...

** Hacía mucho tiempo que no te leía y me he encontrado cosas fantásticas... cada vez escribes mejor, ninhito, me alegro mucho. Un beso muy fuerte.