
Aún recuerdo a aquel borracho gritándome: ¡la ciudad más romántica del mundo! (con toda la delicadeza - y acento- que pueda tener un escocés en ese estado)
No sé si el alcohol decía aquella noche la verdad en su boca, pero ahora que el verano extremeño vuelve a aplastarme echo de menos tardes mejores, con un bendito calor de 25 grados.
Contemplar el old town desde aquella roca...
lunes, 23 de junio de 2008
Edinburgh
Publicado por
Luisda
en
10:12
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1 comentario:
** Hacía mucho tiempo que no te leía y me he encontrado cosas fantásticas... cada vez escribes mejor, ninhito, me alegro mucho. Un beso muy fuerte.
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