El suelo está escrito para ti. Y sus indicaciones te hacen avanzar seguro. Algún buen enanito vino en la noche cargado de tizas. Alguien pensó: por qué no ayudar.
Aunque siempre hay algún mensaje contradictorio que te confunde. Tu cerebro necesita un lugar plano y sin campos magnéticos para seguir las coordenadas. Pero las máquinas te rodean y a veces el ruido te ciega. Paras y tratas de subir un muro. No es suficiente. Rodeas una montaña, la examinas. La escalas. Estará tu paz allí arriba. Primero sufre, suda, lucha. Luego reflexiona. Pero tu mente estará en blanco y la forma de las nubes no significará nada. El viento te entra por un oído y te sale por el otro. Estás hueco, vacío. Eres un espacio en el tiempo. Eres aire entre más aire. Eres un continente sin contenido. Tus vísceras no pesan. Tus huesos no existen.
No te preocupes. El suelo es una página en blanco para ti.
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